domingo, 4 de diciembre de 2016


Louis I. Kahn, el paisaje telúrico y las maquetas de arcilla / Louis I. Kahn, the telluric landscape and clay models.

Izquierda: University of Philadelphia, donado por Richard Saul Wurman. 
Derecha:  © Pohl, George.


El número 15 de la revista PPA (Proyecto, Progreso, Arquitectura), de noviembre de 2016, que lleva por título MAQUETAS, publica mi artículo "Louis I. Kahn, el paisaje telúrico y las maquetas de arcilla". El texto es una investigación sobre la idea de paisaje y la construcción del lugar del maestro americano, y de su instrumento más eficaz: la maqueta de arcilla.




RESUMEN. Kahn siempre mantuvo una especial conexión con el paisaje reconociéndose desde muy temprano en sus dibujos y pinturas, especialmente en sus bocetos de viaje. Él forjó una idea de un paisaje telúrico, formado por el moldeado del suelo en conjunción con la arquitectura; para trabajarlo y transmitirlo encontraría un instrumento muy eficaz: las maquetas de arcilla. Estos peculiares modelos surgieron a partir del año 1961, cuando se produjo la colaboración con el escultor Isamu Noguchi en el Levy Memorial Playground. A partir de aquel momento la arcilla será el material omnipresente en la producción de maquetas a gran escala en la oficina de Kahn; en ellas se abordaban y se concretaban las ideas generales. Unos modelos de barro que hablan del vínculo de sus propuestas con el paisaje, con la orografía y con el orden subyacente que su arquitectura establece con el sitio, expresado a través de lo que podríamos denominar protoedificios. Este trabajo con la arcilla será reflejo también de un significado más profundo, experimentado en sus viajes a la India, que lo vinculan al sentido más atávico de aquellas culturas, con el trabajo de substracción y acumulación de la tierra; un paisaje telúrico donde el hombre impone la huella de su presencia.
Si estás interesado en la lectura del artículo se puede descargar en la dirección: http://dx.doi.org/10.12795/ppa.2016.i15.06
https://revistascientificas.us.es/index.php/ppa/article/view/2497/2724


lunes, 7 de marzo de 2016

Visita al Gimansio de la UVa

Alumnos de la Escuela de Arquitectura de Valladolid, a través del programa Orienta, visitan el Gimnasio de la UVA en el Campus Miguel Delibes, acompañados por nuestras explicaciones, el día 2 de marzo de 2015.
Este proyecto de hace quince años, y terminado en el 2005, soporta muy bien el paso del tiempo. La ideas que lo sustentan siguen aún vigentes.







Centro Cívico de Zaratán.

Centro Cívico de Zaratán, Valladolid.
Proyecto: enero 1995
Terminación de las obras: noviembre 1996
Ayuntamiento de Zaratán y Diputación de Valladolid.


El proyecto surge de la idea de construir un nuevo paisaje en el límite del núcleo urbano de la villa de Zaratán. Su forma se deriva de la topografía, a través de una sección muy elaborada, y de las plataformas a distintos niveles que rememoran la orografía del sitio, sobre las que se asientan los espacios interiores. La pendiente desde la calle anuncia el futuro parque del que el Centro Cívico sería el aglutinador, organizando los accesos y la secuencia de entrada mediante una serie de terrazas descendente.  
Un plano inclinado triangular permite la aproximación hasta la entrada al edificio, un gran hueco horizontal en un paño mudo de ladrillo visto, enmarcada por los cuerpos que emergen sobre la planta baja. En el interior el suelo y la luz se hacen protagonistas, en el vestíbulo con la luminosidad ascendente que penetra a través del gran ventanal, y en la biblioteca con la que se atrapa para que descienda, de forma casi indecible, resbalando por la lucera.


PREMIO en el IV Premio de Arquitectura Julio Galán, 1998. Concurso convocado por los Colegios de Arquitectos de Asturias, Castilla y León Este, Galicia y León, para valorar la "Obra Terminada".






Fotografías: Ricardo González


Bibliografía:

Catálogo del “IV Premio de Arquitectura Julio Galán". 1998.
Páginas 22-25.
Edita: Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla y León Este. Zamora, ZA-79/98

Revista "Nueva Arquitectura" nº7, marzo 1998.
"Detalles, control de la Luz". Páginas 79 y 84-88.
Edita: Hispalyt. ISBN.: 84-87683-09-60. CS-7-1995.

Revista "Arquitectos" nº146, vol.98/2. 1998.
Portada, y Páginas 48-49.
Edita: Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España. M-26 462-1975.

Revista "Obradoiro" nº27. 1998.
Páginas 148-150.
Edita: Colegio de Arquitectos de Galicia. ISSN.:0211-6065. C-1.219/83.

Catalogo “Premio de Arquitectura de Castilla y León”. 1999.
Se Publican los proyectos de "Centro Cívico" y "Cementerio Municipal" de Zaratán. Páginas 98-99 y 154-155.
Edita: Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla y León Este y el Colegio Oficial de Arquitectos de León. Zamora ZA, 52-1999.

Revista “ARQUITECTURA  VIVA”  nº 75. Noviembre-diciembre de 2000.
“Paisaje Construido”, Artículo de Darío Álvarez en el que se analizan algunas obras del estudio.
Páginas 22-27.
Edita: Arquitectura Viva S.L.   M.17.043/1988. ISSN: 0214-1256.

lunes, 10 de marzo de 2014

Juha Leiviskä, Escuela Sueca de Ciencias Sociales, Helsinki, Finlandia.



Situado cerca de la Plaza del Senado, el centro de la matriz neoclásica de la capital del siglo IXX, el nuevo edificio “Soc&kom” es claramente de principios del siglo XXI, sin embargo, conserva parte de la escala de su entorno. Su arquitecto, Juha Leiviskä, es más conocido por sus iglesias - pocos diseñadores contemporáneos han conseguido unos espacios tan poderosos y conmovedores. Él admite estar influenciado por el barroco del sur de Alemania, una arquitectura en la que la modulación de la luz es el componente vital. Otra fuente importante de inspiración es De Stijl, del que deriva su amor por los planos paralelos: opacos, translúcidos y transparentes, a menudo iluminado oblicuamente desde los lados, lo que genera de manera sutil una sensación de profundidad y misterio.





Leiviskä adoptó dos estrategias básicas para su edificio: la masa del edificio tiene que responder a la escala del entorno, y completar la estructura de bloques de la esquina mediante  el diseño de lo nuevo en conversación con lo existente.
A Leiviskä le gusta citar su venerado profesor Aulis Blomstedt, quien defendía que: "localizar el edificio en el sitio es el asunto clave... la enseñanza de Blomstedt fue que una vez que se ha encontrado la esencia del lugar donde el edificio se va a construir, el 80 por ciento de la problema está resuelto".



Los pabellones de cuatro plantas contienen áreas de enseñanza y de oficina, y están conectados por lo que él llama “un vestíbulo abierto”, un espacio acristalado, transparente, en el que los servicios comunes, cafetería, sala de conferencias, y entrada principal se encuentran. "El objetivo ha sido crear un microclima arquitectónico para generar y reforzar los contactos humanos”.





Fuente: Architectural review nº 1367, junio 2011



martes, 4 de febrero de 2014

Louis I. Kahn: Instituto Salk, La Jolla, California, 1959-65.


El patio del Instituto Salk sea, seguramente, el arquetipo de la plataforma abierta al horizonte inalcanzable. Este lugar dominado por la luz, y su sombra, bajo la aplastante presencia de un cielo cambiante ensombrece al edificio que permite su existencia. Los laboratorios construidos como una acrópolis en el punto más alto del solar dominan el paisaje de lomas y dunas que desciende hasta la orilla del océano, su imponente presencia y su tamaño nos hablan de la complejidad del proyecto.

Dejemos que sea el propio Kahn, a través de sus propias palabras, recogidas y seleccionadas de varios textos suyos, quien nos desvele algunas de las claves del proyecto.


El doctor Salk vino a verme: “señor Kahn, me gustaría visitar los laboratorios de la universidad (el Richards Medical Reseach Buildinng). Me preguntó: “¿Cuántos metros cuadrados tiene?”. Le respondí que unos 8.360 y el añadió: “Es exactamente lo que queremos; necesitamos 9.000 metros cuadrados; somos diez y creemos que necesitaremos 900 metros cuadrados cada uno”. Pero él le dio al programa una nueva dimensión al añadir: “Me gustaría poder invitar aquí a Picasso”. Y desde ese momento el programa apareció bajo una luz nueva.

Pero esto dio origen a la idea de que los estudios del laboratorio no son lo mismo que el propio espacio del laboratorio, porqué éste estaba tan repleto de instalaciones que la pobre oficinita rodeada de ellas quedaba completamente agobiada. Y parecía económicamente ridículo tener todo ese equipamiento en una pequeña oficina que no contenía más que un lápiz, un papel y un archivador. Así que la diferencia se establece entre el lugar donde habitualmente están la mesa de roble, la alfombra y la pipa, y ese otro lugar que tiene todo lo demás.


Los laboratorios están concebidos como una serie de plantas de instalaciones y otras plantas de trabajo. Cada una de las tres plantas de trabajo se relaciona con un jardín o con la vista de un jardín.

…un laboratorio donde podemos entrar y almacenar muchos experimentos, es decir, son realmente un almacén refrigerado para un número interminable de experimentos. Esto deja diáfano el laboratorio, y de este modo tenemos la garantía de que siempre podemos hacer cambios.


Me di cuenta de que los dos jardines no encajaban con el significado que se buscaba. Un jardín es mejor que dos, porque se convierte en un lugar relacionado con los laboratorios y los estudios. Hacer dos jardines era tan solo una comodidad. Pero uno constituye realmente un lugar; le dotamos de significado; sentimos lealtad por él.

Le pedí a Barragán que viniese a La Jolla y me ayudase a escoger la vegetación para el jardín de los estudios de los laboratorios Salk. Cuando entró en ese espacio se fue hacia los muros de hormigón, los tocó y expresó su admiración por ellos; y luego, mirando hacia el mar situado al otro lado del espacio, dijo: “Yo no pondría ni un solo árbol, ni una brizna de hierba, en este espacio. Esto debería ser una plaza de piedra, no un jardín”. Miré al doctor Salk y este me devolvió la mirada, y ambos entendimos que era una gran verdad. Al percibir nuestra aprobación, Barragán añadió: “Si hacen esto ganarán una fachada al cielo.”


Entonces comprendí que el travertino se lleva maravillosamente bien con el hormigón, porque es también una clase de piedra irregular. Tiene elementos impredecibles, como el hormigón. El uso de estos dos materiales da al edificio un carácter monolítico. No podía haber habido un mejor entendimiento del material.

Pero ahora, en mi mente, la plaza está totalmente vacía. Fue una lección muy buena la que me enseñó Barragán: dijo que la razón de que la plaza debería estar ahí es que añade otra fachada; la fachada que mira al cielo. Pensé que era algo bello…


domingo, 19 de mayo de 2013

Louis I Kahn, F.D. Roosevelt Memorial


Louis I. Kahn, F.D. Roosevelt Memorial.
Proyecto: 1973-74. Construcción: 2012




En octubre de 2012 se inauguró el Memorial  F.D. Roosevelt, un proyecto de Louis I. Kahn para la ciudad de Nueva York que estuvo olvidado durante casi 40 años por diversos motivos políticos y económicos, además de la prematura muerte de su autor en 1974. Recuperar y construir aquel proyecto póstumo siempre supone una polémica, ¿que matices hubiera tenido con la intervención del autor?, o ¿tiene sentido para la cultura arquitectónica de cuatro décadas después? Quizás la atemporalidad de la obra de Kahn, y la precisión del proyecto que legó, puedan zanjar la crítica. En cualquier caso, la poderosa naturaleza de la arquitectura de Kahn, y en concreto esta obra, por su sencillez, abstracción, y capacidad de emocionar, hacen convincente su construcción décadas después de haber sido proyectada.

A principios de 1973 la corporación estatal de desarrollo urbano de Nueva York encargó a Kahn el diseño de un monumento dedicado a Franklin Delano Roosevelt, el lugar propuesto era el extremo sur de la isla de Roosevelt, en el East River de Nueva York, una zona ganada al rio en forma de punta de flecha. En marzo de 1974, la Fundación “las cuatro libertades” (FFF) y el Estado de Nueva York aprobaron el diseño preliminar del arquitecto para el monumento.  Una parte del personal del estudio de Kahn, dirigido por David Wisdom, y con la colaboración de Harriet Pattison en el paisajismo -madre de su hijo, Nathaniel Kahn- trabajaron para completar el proyecto; también intervino la oficina de Mitchell/Giurgola en Nueva York, pues se requería un arquitecto registrado en el estado.

En aquel momento el proyecto estaba ya definido, había pasado por las fases habituales en el proceso de diseño de Khan, es decir varias versiones que van buscando la esencia de la idea hasta llegar a la solución final. Con el proyecto terminado y aprobado sobrevino su muerte, y los problemas económicos y políticos bloquearon el proyecto hasta que en el año 2010 se consiguen los fondos necesarios para retomar su construcción.


Esencialmente el memorial consiste en un jardín triangular rematado por un cuadrado abierto al rio, situado sobre una escollera en una zona ganada a las aguas, justo en la punta de la isla Roosevelt, aprovechando la forma de la zona, y utilizando el movimiento de tierras para producir distintos niveles en el lugar, este sencillo planteamiento lo describe el propio Kahn:

“…Y entonces se me ocurrió la idea de que un monumento conmemorativo debería ser una habitación y un jardín. Eso era todo lo que tenía. ¿Por qué quería una habitación y un jardín? Simplemente decidí que ese era el punto de partida. El jardín es en cierto modo una naturaleza personal, una clase personal de control de la naturaleza, una agrupación de la naturaleza. Y la habitación era el comienzo de la arquitectura. Tenía esa sensación; y la habitación no era tan solo arquitectura, sino que era una extensión del ser.”

A. Latour: "Louis I. Kahn: escritos". El Croquis Editorial pg.337


El memorial tiene un diseño que parece simple, pero en realidad es bastante complejo y sutil. Uno se aproxima desde el norte, después de sortear las ruinas románticas del Hospital de Viruela de James Renwick, de 1854, cinco grandes árboles sobre un parterre de hierba lo ocultan, y a ambos lados los paseos se convierten casi en puentes, señalando nuestra salida de la isla para aproximarnos al terreno ganado al rio. Aquí nos recibe una escalera monumental, de treinta metros de ancho, que nos conduce a la parte alta del parque, una explanada de césped que desciende y que se estrecha a medida que avanza, flanqueada en cada lado por dos hileras de tilos dispuestos al tresbolillo. También hay otro camino alternativo a la escalinata, dos senderos a ambos lados que discurren junto al agua, delimitados por un enorme pretil de granito, que ascienden con una suave pendiente hacia el mismo lugar que nos lleva la explanada de césped. En este punto es donde se juntan todos los recorridos, las dos hileras de tilos producen un nuevo espacio, antesala del lugar dedicado a Roosevelt; una plataforma, ya sin árboles, delimitada por un hornacina hecha con bloques de granito que contiene una versión ampliada del famoso busto de Roosevelt del escultor Jo Davidson.






Detrás de la escultura surge el final del parque, aquel lugar que Kahn llama "la habitación", un espacio definido con tres lados de granito, el cuarto abierto hacia el agua, y por techo el cielo. Está construido con bloques monolíticos de granito de 1,80x1,80 metros de lado y 3,60 metros de altura, 36 toneladas de piedra cada uno de ellos, extraída de la cantera de Mount Airy en Carolina del Norte, la única piedra utilizada en el proyecto, y una de las que Kahn había seleccionado originalmente.
Los enormes bloques de granito están separados entre sí, dejando una junta abierta de 1 pulgada, están terminados con acabado flameado en todas sus caras, salvo en las superficies internas de los bloques, en las juntas de una pulgada, que son pulidas. Un detalle sencillo y brillante, que permite reflejar la luz que traspasa por las diminutas juntas entre los bloques de granito. Esta concepción alude, sin duda, a la idea de Kahn de que “la arquitectura había comenzado el día que se abrieron los muros”.
La “habitación” se abre sobre el rio, un ha-ha en esta cara obvia la necesidad de la barandilla, haciendo visible la corporeidad de la plataforma sobre la que se construye, y permitiendo amplias vistas de Manhattan, en particular del complejo de las Naciones Unidas, proporcionando al visitante la impresión de que está navegando sobre el agua.











miércoles, 8 de mayo de 2013

0102_2005 Gimnasio para la Universidad de Valladolid.


Gimnasio para la Universidad de Valladolid.

Universidad de Valladolid - Junta de Castilla y León.
Concurso: Junio 2000.
Terminación: Septiembre 2005.



Se podría decir que, generalmente, las cosas deben de ser lo que tienen que ser. Dos grandes salas y un gimnasio, rectangulares, de grandes dimensiones, e incluidas en un solar rectangular, parecen condicionar el volumen del edificio.  Unos espacios que requieren una iluminación natural, no deslumbrante, deben iluminarse de forma cenital, y deben de ser recogidos y aislados del exterior, de manera que permitan aprender y trabajar sin injerencias externas.  Sin embargo el edificio no debe de perder su particular capacidad expresiva.  Una expresividad que viene condicionada por su propio carácter institucional, por su materialidad y su manera de construirse. 

El proyecto surge así de manera natural, grandes paños, construidos con prefabricados de hormigón, definen el volumen, y la cubierta matiza la imagen, aludiendo a su proceso constructivo, y a la consecución de luz en el interior.  El mecanismo de iluminación permitirá concretar y modelar el aspecto exterior del pabellón, produciendo diferentes soluciones que caracterizan cada uno de los espacios que se originan en su interior.
La fachada principal se define por dos planos, el primero, en relación con el espacio central del campus, es ciego y emblemático, y resuelve el pórtico del corredor perimetral que enlaza los diferentes edificios que forman el conjunto universitario.  Un segundo plano, más atrasado, se establece mediante un gran frente construido con chapa, paneles de madera y vidrio, e inscrito en una retícula, que como una gran cuadro se eleva por encima del anterior.  Se trata de un lucernario vertical, abierto al norte, que introduce la luz, de forma dramática, desde una altura imperceptible al espectador.

El Gimnasio tiene su entrada desplazada a un lado, permitiendo establecer la relación con la Facultad de Educación que se encuentra enfrente.  Aquí la fachada se hace transparente poniendo en contacto interior y exterior, de esta manera se genera un vínculo, que parece deseable, entre ambos edificios, y permite resolver el vestíbulo de acuerdo a la geometría que imponen las salas interiores. 




En planta baja se sitúan los vestuarios, con sus correspondientes aseos, duchas y zonas de taquillas, así como el almacén de apoyo al gimnasio, donde se pueden desarrollar todos los juegos que puede acoger un polideportivo.  La planta primera se abre sobre la inferior a través del espacio del vestíbulo, y en ella se ubica la Sala de Expresión, que puede ser divisible en varios espacios más pequeños.  El edificio se construye elevado sobre el terreno, a la cota que se establece para el claustro, en el interior del campus, de manera que bajo él se pueda realizar un sótano donde se situará el garaje, integrado en el sistema general previsto para el conjunto de edificios universitarios, los cuartos de instalaciones, así como un acceso al interior del edificio. Este nivel se cubre por el propio edificio y por la plataforma que lo conecta con la Facultad de Educación, donde el sótano emerge a través del vacío hasta el nivel del claustro, por donde crecen algunos abedules, recordándonos el primitivo estrato sobre el que se asientan los edificios, desde aquí se realiza la salida desde el recinto universitario hacia la calle del camino del cementerio.

El sistema estructural, es de gran sencillez, se basa en pórticos de hormigón en el perímetro sobre los que se apoyan cerchas metálicas, que sirven para construir las cubiertas y los lucernarios. Los materiales exteriores consisten en ladrillo visto, paneles prefabricados de hormigón, y chapa de acero galvanizada, con carpinterías de aluminio. En cuanto a los acabados interiores, son los adecuados para cada uno de los espacios, respondiendo a sus peculiares características, en particular el vestíbulo se termina en color marrón oscuro, matizado por madera de castaño, que permite integrar, desde la penumbra interior, el espacio externo que le relaciona con la Facultad de Educación.